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Devocional Quietud, 29 de Junio del 2020
June 29, 2020, 6:00 AM

Lunes, 29 de junio // Pasaje devocional: Marcos 3:13-19

Los doce

“Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar”. MARCOS 3:14

A lo largo de los años he visto como en las iglesias las mismas personas tienden a servir en diferentes ministerios. Cuando surge algún evento es fácil saber quiénes van a ofrecerse para ayudar, organizar y hacer todo lo que hay que hacer. Casi siempre son las mismas personas. He observado también, que parte de la congregación quiere ayudar, pero por varios motivos no lo hacen. Uno de los motivos que más frecuentemente he escuchado que se presenta como excusa es la falta de conocimiento y de preparación.

Muchos creen que deben cumplir un montón de requisitos para servir al Señor. Piensan que cuando aprendan esto o aquello servirán, o piensan que hay personas que hablan mejor que ellos, que oran en público más elocuentemente, o que como todo sale muy bien, la iglesia no necesita de su ayuda.

Me gusta mucho el pasaje que estudiamos hoy porque nos muestra que Él Señor no llama a servir a expertos, excelentes conocedores de las Escrituras o personas que aparentemente sabían lo que hacían, sino que llamo a personas sencillas, a creyentes humildes, a personas con un trabajo normal y sin preparación formal.

Dios trabaja todo el tiempo por todas partes, El no necesita de nuestra ayuda, pero aun así nos llama a servirle, nos llama a unirnos a Su misión. Tal como llamo a los doce, nos llama exactamente en el momento en que estemos, en las circunstancias que estemos viviendo. De seguro se necesita entrenamiento para servir en algunas áreas, pero el llamado viene antes. Los doce pasaron cada momento con el Señor para aprender de Él, sirvieron a Su lado mientras aprendían. El poner excusar terrenales para no escuchar el llamado del Señor es simplemente desobediencia.

Si no estas sirviendo al Señor en estos momentos, toma varios días para orar y preguntarle donde puedes unirte a Su trabajo y pídele que te ayude y te capacite como lo hizo con los doce.

 

Señor Bendito y Eterno, gracias incluirnos en Tus planes y darnos el gran

privilegio de trabajar en Tu obra; Gracias porque aunque tu no nos necesitas, nos das el privilegio de ver como tu amor se desparrama para todos aquellos que te sirven con amor y con verdad. ¡Toca nuestro corazón y ayúdanos a trabajar en Tu mies, te lo pedimos en el bendito nombre de Jesucristo, Amén!


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